Meditación

Swami Vishnudevananda decía que:“De la misma manera que no se puede enseñar a nadie cómo dormir, no es posible tampoco enseñar a alguien cómo meditar”. Pero también decía en su libro: Meditación y mantras que: “En la medida que podemos explicar a alguien la forma de conciliar el sueño (aunque no podamos dormir por otros y otras), perfectamente podemos explicar cuáles son los pasos que nos conducen a la experiencia de la meditación”.

Meditación que puede definirse como una práctica o un proceso espiritual donde el practicante se dirige a su interior, valiéndose de distintas técnicas de unificación de las tres puertas (postura, respiración y atención), tratando así de disipar progresivamente los estados groseros de los espíritus que están perturbados por las pasiones y la mente discursiva, con el fin de recorrer los estadios de recogimiento que conducen al final hacia el último despertar.

La meditación es una herramienta, y también un recurso, que permite parar la mente, estabilizar las emociones, así como aprender a disfrutar del silencio, con la intención de crear momentos de calma y bendición. Meditación que es una práctica que se ha llevado a cabo por siglos, pues su objetivo es trascender la mente y los pensamientos a fin de poder alcanzar un estado de mayor conciencia y paz interna. ¿Pero esto que significa realmente esto?

La mente genera pensamientos que nos acompañan durante todo el día. De hecho, desde que nos despertamos hasta que nos dormimos nuestra mente genera miles de pensamientos, los cuales regulan nuestras decisiones, nuestro estado de ánimo, y también la manera como nos relacionamos con otras personas. El problema es que la mayoría de estos pensamientos suceden en nuestra mente sin que nos percatemos de ellos.

El tipo de pensamientos que nuestra mente genera determina en gran medida la calidad de vida que llevamos. Así, una persona que suele tener pensamientos negativos, por ejemplo, vive con emociones negativas, como por ejemplo, enojos, culpas, miedos, inseguridades, etc. Por el contrario, una persona que tiene pensamientos positivos, suele sentirse mejor consigo misma, más alegre, segura y optimista. Es aquí donde la meditación resalta su importancia y su utilidad.

Con todo, la meditación es una práctica en donde aún existe un gran desconocimiento, incluso se cree que es solo para personas con inquietudes religiosas, quizá simplemente porque las experiencias más conocidas hasta ahora vienen principalmente de lo místico. Sin embargo, actualmente hay muchas personas que se van acercando a ella (independientemente de sus creencias, roles y ámbitos en los que se desempeñan) pues desean y quieren conocer y experimentar que puede aportar esta práctica a sus vidas.

El objetivo de las meditaciones es centrar la atención en el momento presente, en una sensación, una imagen o en un sonido. Al traer la atención al momento presente, la mente deja de generar los pensamientos “discusivos” y “revoloteadores” que marcan nuestra vida y nuestra realidad.

A través de la práctica de la meditación, con el tiempo se logra que prácticamente no haya-existan pensamientos, pues se experimenta el ser en el momento presente, pues nos conectamos con el momento presente a fin de lograr la liberación de los pensamientos, y por tanto, nuestro estado de ánimo ya no depende de los pensamientos que nuestra mente genera, ya que no nos proyectamos a través de ellos.

En un estado de meditación funcionamos realmente a través de nuestro Ser, pues es ahí el lugar en donde no hay problemas, emociones negativas, apegos o resentimientos. En ese lugar, simplemente existe un gozo de ser, una paz muy intensa y también un bienestar puro, que al final es el estado natural de los seres humanos que no son presa de sus pensamientos y fobias, angustias y miedos.

Y si bien es cierto que al principio puede resultar difícil logar un estado de meditación pleno (ya que los pensamientos no dejan de surgir), las meditaciones guiadas pueden servirnos para ayudarnos a centrar la atención en una sola cosa-objetivo-realidad. Con determinación y práctica constante la meditación surge y ser realiza sin esfuerzo, logrando así el estado de plenitud y de paz que tan característicos son en las meditaciones.

Cuando hace ya algunos años empezaba a meditar una vez pude oír antes de empezar la clase: “meditar es abrir un paréntesis en la actividad cotidiana para sentir el corazón”. Y mis compañeros decían: “invita a desarrollar la auto observación, al tiempo que amplia la conciencia que te permite hacer cambios necesarios”. En verdad, yo nunca supe cómo entender aquello, ni tampoco cómo darle forma en mi mente siempre dispersa y siempre preparada para la acción y el combate para conmigo mismo.

Con el tiempo descubrí que la meditación es una experiencia que no se puede describir con palabras, pues cualquier experiencia ordinaria está limitada por el tiempo, el espacio y la causa. Toda experiencia común que sea finita, sujeta a términos de pasado, presente y futuro, no puede ser nunca algo trascendente; pues los mencionados conceptos de tiempo son ilusorios al no tener permanencia: el presente, siempre inmensurable, pequeño y escurridizo, no puede ser atrapado. En cambio, en el estado meditativo se trascienden todas las limitaciones, al no existir el pasado y el futuro; sino únicamente las conciencia del “yo estoy” en el ilimitado y eterno “ahora-presente”.

En el Gita, Arjuna se encuentra a sí mismo en una situación muy crítica e informa a Sri Krishna de que la mente está muy inquieta y turbulenta. De hecho es muy difícil de reprimir, como sucede con el viento que pasa. La respuesta fue que la práctica constante (del Kriya Yoga), unida al desapego (vairagyam), podrían poner la mente bajo control. En los Yoga Sutras encontramos: “Mediante la práctica constante y el desapego surge el cese de la identificación con las fluctuaciones de la consciencia”, I.12.

La meditación es actualmente una de las mejores herramientas que posee la humanidad para poder conectarse con su esencia divina, para así poder dar un salto cuántico importante hacia un nuevo despertar. Humanidad, que tal como parece ser en el momento presente, no es sino un manojo de pensamientos e incoherencias que pueden ser sustituidas por otras mejores en un abrir y cerrar de ojos.

La meditación requiere práctica y paciencia, pero nunca esfuerzo mental o físico. Puede practicarse en la quietud o en el movimiento, en el silencio o en medio del ruido. Por ejemplo, no es inusual para quien tiene experiencia en meditación, hacer sus quehaceres diarios en estado meditativo, e incluso, existen técnicas que involucran moverse al compás de la música o a través de un ejercicio intenso. Lo común en todas estas maneras de meditar es la búsqueda de un silencio interno donde la persona se centra en el presente sin ninguna distracción mental.

Nosotros trabajaremos a la manera tradicional, sentados y recibiendo instrucciones precisas en cada momento. Estas técnicas se acompañan de bandas, mudras y kriyas a fin de poder hacer más rico y apetecible las diferentes técnicas de meditación que existen y con las que se logrará un cambio profundo con el transcurrir del tiempo.

Si perseveramos y trabajamos con constancia y empeño, la práctica de la meditación posee infinidad de beneficios a muchos niveles, como por ejemplo: promover estados profundos de relajación, de regulación e incluso, de desbloqueo de la respiración; es capaz de ajustar la presión arterial, aliviar los dolores de cabeza y las migrañas; disminuye el ritmo cardiaco ayudando al corazón, al tiempo que calma y controla, por ejemplo, los ataques de pánico o ansiedad; mejora el ciclo vital; alivia el insomnio y reduce el estrés; puede aumentar la capacidad de concentración desarrollando más creatividad e intuición; mejora la comunicación entre los dos hemisferios del cerebro; ayuda en casos de adicción y reacciones violentas; aumenta la producción de serotonina regulando los estados de ánimo; alivia los casos de depresión y angustia, miedo y fobias; promueve la compasión y la empatía; reduce las probabilidades de ataques al corazón; aumenta longevidad; reduce la necesidad de medicamentos; mejora las relaciones interpersonales; regula procesos inflamatorios; fortalece el sistema inmune; regula las hormonas, desarrolla la capacidad intelectual; aumenta la relajación muscular y mejora la capacidad de encontrar soluciones a cada problema. En definitiva, promueve la paz interior, balancea los chakras y al final genera sentimientos de felicidad y dicha.

Con frecuencia confundimos la meditación con técnicas de relajación, visualización o incluso concentración. A veces las fronteras no son muy precisas, y aunque la relajación es necesaria para meditar (y también una consecuencia de ello); la meditación es algo mucho más profundo y más sublime. Y aunque al meditar nos concentremos en la experiencia en sí (o quizá tengamos revelaciones en forma de imágenes), todas estas circunstancias son más bien una consecuencia del estado meditativo en el cual nos encontramos, que la intención o la descripción de ésta en sí.

Decía Osho que: “La meditación es el estado natural que la humanidad ha perdido, siendo un paraíso que aún se puede recuperar”. Él afirmaba que: “Una persona meditativa es aquella que ha comprendido que da igual que alguien le necesite o no, porque ella es amor en sí misma. Ella es su propio gozo, no depende de nada ni de nadie para ser feliz. Esta es la única libertad posible”.

Para él la meditación era la única respuesta a todas las preguntas de la humanidad, y afirmaba: “Puede tratarse de frustración, puede ser depresión, tristeza, sin sentido, angustia, muchos pueden ser los problemas, pero la respuesta es una. Meditación es la respuesta”. También afirmaba: “Para mí el primer fundamento de la vida es meditar, todo lo demás es secundario. Meditar significa entrar en tu inmortalidad, entrar en tu eternidad, entrar en la divinidad”.

Y ya para terminar Paramahansa Yogananda afirmaba: “La meditación es el método mediante el cual debes procurar elevarte por encima del engaño y conocer tu verdadera naturaleza. Si puedes permanecer en este estado de conciencia tanto durante tus actividades como en la meditación, sin dejarte perturbar por las experiencias engañosas, entonces trascenderás este mundo onírico de Dios. Para ti entonces el sueño habrá terminado”.

Tenemos que dominar a la mente inferior con la mente superior, pues conquistar la mente es tanto como conquistar el mundo, ya que la mente y el mundo no son sino el anverso y el reverso de una misma y única cosa. Seamos el testigo de la mente, que es, como dicen las escrituras: “Un mono desquiciado picado por el escorpión de los celos, borracho por el vino del egoísmo, poseído por el demonio del orgullo, y vagabundo sin destino por la jungla del mundo”.