Discurrir

Iluminados e Iluminadas

Hace años que asisto a cursos, conferencias, talleres, charlas, presentaciones… Y también hace años que enseño yoga, y sin embargo, cada vez me parece más ridículo y esperpéntico ese “aura” con el que no pocos y pocas “iluminados” e “iluminadas” dicen que se realizan cuando se colocan en su posición de transmisores de enseñanzas espirituales que afirman haber aprendido de un maestro “especial” y “autorealizado”. Y digo que me hace gracia, por no decir pena, porque he podido darme cuenta de que la inmensa mayoría no son más que unos farsantes y unos listillos de tres al cuarto que solo piensan en su auto beneficio y medramiento; y que de enseñar Yoga o la Ciencia del Conocimiento, nada de nada. Pero bueno, para que puedas llegar hasta aquí, antes es preciso pasar por la experiencia y la vivencia de la realidad de esas entidades que transitan su camino de inconsciencia y no virtud.

Quizá también esta fue una de las razones principales por las que decidí escribir un libro titulado: “La transcendencia y el Gurú“, y es que en esta página web deseo romper moles y plasmar lo que siente realmente mi alma, porque muchos de los yogas (afortunadamente no todos) que me han enseñado mis profesores y profesoras no me parecen, ni auténticos, ni leales. Vamos, que aparte de aburrirme o ser muy sosos, en no pocas ocasiones más bien se trata de panfletos de talibanismo tranochado y carca, mohoso y poco evolucionado. Una enseñanza que, tristemente, en la mayor parte de las escuelas aun se practica (lógicamente por imitación), con lo que con ello se hacen buenas las palabras de aquel fantástico yogui llamado Muktananda que decía: “Antes de beber el agua hay que filtrarla bien, y antes de aceptar a un gurú, a este hay que probarlo. La gente no debe tener una fe ciega, sino un ojo correcto”. Y es que hoy en día hay un gran número de gurús (imitadores mediocres, o copistas con compulsivo narcisismo y egocéntricas maneras) que quieren sacar a las personas de su cárcel particular para luego meterlas en la suya propia, a base de encantamientos y malabarismos varios.

Y ahora también vienen a mi mente aquellas otras palabras del escritor croata-norteamericano, Tomislav Sunić, quien en su obra: Marx, Moisés y los Paganos en la Ciudad Secular escribe: “El mundo secularizado lleno de riqueza material no parece satisfacer las necesidades espirituales del hombre. ¿De qué otra manera se podría explicar el hecho de que miles de europeos y jovenzuelos norteamericanos prefieran buscar una guía espiritual en los gurús indios, antes que en sus propios sitios sagrados oscurecidos por el monoteísmo judeo-cristiano?

Escribo en mi libro: La transcendencia y el Gurú lo siguiente: “Estos gurús son apenas reflejos de los prepotentes gurús de masas, pero que, al igual que ellos y ellas, desean tener la prerrogativa de la verdad, cuando ellos mismos y ellas mismas apenas son una mera mentira viviente que se mueven por adoctrinamientos, creencias y conceptos mal aprendidos y peor digeridos; aunque nunca por genuinas experiencias. Krishnamurti gustaba de llamar a esos falsos gurús, traidores a sus discípulos y discípulas, aclarando que convertían los ashrams, más en prisiones que en centros de verdaderos despertares”.

“El mismo Vivekananda ya preveía al mundo sobre estos falsos profetas a los que denominaba: “ridículos ciegos que conducen a otros ciegos, tergiversadores de las genuinas enseñanzas, y peligrosos donde los haya”. Gurfjieff dirá de ellos, que no solo son permisivos con sus propios defectos y debilidades, sino que, además, lo son con su propio orgullo espiritual”.

“Nisargadatta, Allan Watts, Ramana Maharshi y tantos otros y otras nos previenen de estas-estos falsos gurús (traidoras-traidores a la enseñanza), que encuentran en las mentes huérfanas y compulsivas, sus mayores aliados-aliadas al no haber sido capaces aun ellos mismos-ellas mismas de encender la lámpara de su propia honestidad; pues prefieren la minoría de edad perpetúa antes que asumir que son cocreadores-cocreadoras de su propio destino y libertad”.

Osho dirá: “Haya discípulos o no, eso carece de importancia. No dependo de ti. Todo mi esfuerzo aquí es conseguir que también tú no seas dependiente de mí. Estoy aquí para darte libertad. No quiero, de ninguna forma, anularte. Solo quiero que seas tú mismo. Y el día en que esto suceda, cuando seas independiente de mí, serás capaz de amarme realmente. No antes”.

Resulta que los “nuevos espirituales” reniegan, pongamos por caso, por ejemplo, del cristianismo, pero luego se van a los oficios de los hindúes a rendir pleitesía a Ganesha, o Brahma o Shiva (pongo el caso). Reniegan de los budistas, por ejemplo, pero luego se les ve encantados poniendo flores a las estatuas (por ejemplo hindúes) de Vishnú o Hanuman. O lo que ya es más divertido de todo, hacen puyas (como hacen los indios de la India) arrojando al “fuego sagrado” (eso dicen muy convencidos), comida o flores. Una puya que es un ritual religioso realizado en una amplia variedad de ocasiones para presentar respeto a una o más deidades. Y luego, para remate del absurdo más ridículo dicen que son muy espirituales y que se están iluminando de forma progresiva porque van siempre que pueden a la India para “empaparse de la magia que todo lo abarca e ilumina”.

O por ejemplo, se disfrazan (al modo de los punkies del siglo pasado, o de los ortodoxos judíos, o de las monjas cristianas, o de los hippies, o de las sectas varias de las muchas que existen, y que luego la sociedad alineada llama “espirituales”) con pantalones anchos, o cuando no, se transforman llevando malas (eso sí, de 108 bolitas, porque de lo contrario no sería verdadero su compromiso) para que todo el mundo pueda ver que son hombres y mujeres “santos” y “evolucionados”. Ah, se me olvidaba… y en sus casas siempre ponen algún tipo de incienso especial de esos que les conecta con algún gurú o dios iluminado. Escribo esto y no puedo parar ya de reírme… por eso tengo que hacer una pausa.

Continuará…

Marihuana y Alcohol

El alcohol y la marihuana son dos de las drogas con mayor aceptación y menor percepción de riesgo por parte de la sociedad, aun cuando la evidencia es contundente al referirse a los efectos nocivos de dichas drogas para la salud física, psicológica, familiar y social.

En mis viajes por el mundo me he dado cuenta de que las drogas (alcohol, tabaco, marihuana, etc.) están demasiado extendidas, cuando no son fomentadas por los Estados a fin de tener dormidos y anulados a sus ciudadanos cuasi-esclavizados y alineados.

Diversos estudios (como por ejemplo pone de manifiesto la publicación científica Journal Drug and Alcohol Dependence) han observado que los adultos que consumen marihuana tienen hasta 5 veces más riesgo de desarrollar adicción al alcohol, en comparación con aquellos adultos que no consumen marihuana.