Música

Ya la antigua sabiduría hiperbórea encontraba aplicación al poder de los sonidos hace más de 12.000 años. Algo que con tiempo pudo mantenerse en la filosofía oriental-hindú, pues igual que para estos y aquellos, el ser humano proviene del sonido. Por tanto, los seres humanos somos sonido, y únicamente aquel o aquella que vive en sintonía con su entorno está preparado para diseñar su vida de forma libre y creativa, armoniosa y próspera.

Desde Stravinsky, existe el prejuicio académico de que la música no significa nada. La crítica defiende que es solo ritmo, melodía, armonía, contrapunto y otros asuntos formales, cómo si no existiera todo un mundo interno que es el verdadero territorio de la música y de la vida misma. La música es un alimento psicoespiritual que nos eleva, nos sana y nos hace mejores.
Casi todo el mundo sabe que el yoga es una práctica que combina movimientos físicos con prácticas de meditación. Así pues, resulta muy alentador el hecho de que puedas escoger la música que encuentres más agradable mientras haces tú práctica, ya que de esta manera podrás ser capaz de lograr un mayor nivel de conciencia durante tus sesiones. Personalmente no es algo que siempre haga, sin embargo, en muchas ocasiones me viene muy bien, y noto como cuando doy clase, el grupo se compacta, se alinea, se enfoca y se anima.Y es que el uso de la música en el yoga ayuda a mejorar la concentración mental durante la meditación y la reflexión, así como a proporcionar unos tiempos y unos movimientos físicos libres y fluidos a través de las diversas asanas; pues al practicar yoga el cuerpo y la mente se centran en la meditación y en la respiración profunda para relajarse.
Igualmente, en el yoga, existen diferentes prácticas que tienen diferentes enfoques, pues, por ejemplo, una sesión de yoga de meditación puede usar música de meditación para ayudar a mejorar la capacidad de meditar mientras se hace yoga.Escuchar música puede ayudar a lograr un sin fin de estados de meditación, pues al final todo depende de la actitud y el enfoque, la atención plena y el desapego. Música que puede ayudar a centrar la mente, con lo cual el estado de meditación se logra más fácilmente.

Las distracciones externas que pueden impedir entrar en un estado profundo de meditación se eliminan cuando se utiliza la música. Y esto facilita la conexión entre la mente y el cuerpo, a fin de que la persona sea capaz de alcanzar un nivel más profundo de reflexión y enfoque mientras realiza su práctica.

Hay una gran variedad de tipos de yoga que se puede realizar, y a su vez, existe un número amplio de opciones musicales que se adaptan a los diferentes estilos de yoga y meditación que la persona desea realizar. Si el punto principal de la sesión de yoga es la relajación, entonces, los sonidos de la naturaleza y la música tranquila son a menudo la música de fondo ideal.

Si por el contrario, la meta es un nivel más profundo de meditación y reflexión, entonces la música con cantos puede ayudar a enfocar la mente. Otras opciones para la música de yoga pueden incluir música celta, música clásica o música universal, por ejemplo.

En última instancia, la clave está en encontrar la música de yoga que sientas que te pueda ayudar a alcanzar ese estado mental que deseas y con el que eres feliz.