La Misma Vida

HOLLYWOOD… Y LA REALIDAD NORTEAMERICANA

Encontramos esta historia navegando por facebook y nos llamó la atención… Ahora la publicamos, pues es una historia real: la de un ciudadano quien con la consciencia despierta, denuncia lo que otros no se atreven a decir.

Mi nombre es Jhonny Parker, y soy ciudadano norteamericano.

Resurta divertido cómo la vida te sorprende. Hubo un día en que mi esposa y yo, que tenemos una hermosa hija de tres años, tuvimos una buena casa, dos coches casi nuevos, y no teníamos que escoger entre pagar las cuentas y comprar comida. Gozábamos de estabilidad financiera.

Yo trabajaba a tiempo completo en un hospital psiquiátrico. No tenía el mejor salario, pero era más que suficiente para nosotros. Vivíamos vidas sencillas, sin viajes espectaculares de vacaciones ni lujos en Navidad o en cumpleaños. No ahorrábamos, pero teníamos lo suficiente.

En abril del 2007, todo cambió. Yo trabajaba duro, nunca me metí en problemas, nunca llegué tarde. Recibía elogios de mis jefes. Tenía turnos dobles y triples, y asumí nuevas responsabilidades, así que pedí un aumento.

Un mes más tarde, fui convocado por el director del programa y la directora de enfermería. Me dijeron que no había hecho nada malo, pero que tenían que prescindir de mí. No me contaron por qué, pero me dijeron que solicitara en seguro de desempleo.

Lo hice. El subsidio era suficiente para pagar la casa, pero no los servicios y la comida. Subarrendamos la oficina y el cuarto de juegos de nuestra hija. Pero un día los inquilinos desaparecieron sin previo aviso. Solicitamos cupones de alimentación y otras ayudas. Mi subsidio de desempleo era demasiado para tener derecho a otras ayudas, pero recibimos los cupones de alimentación: 82 dólares al mes. Perdimos mi coche pero pudimos conservar el de mi mujer. En junio no logramos reunir lo suficiente para pagar la casa. Nos notificaron el desahucio. A finales de julio, pusimos todas nuestras cosas en un sótano y nos quedamos sin tener a donde ir.

Una trabajadora social del condado pudo darnos un bono para quedarnos en un motel durante una semana mientras buscábamos un lugar para vivir. Ese fin de semana fui a una gasolinera para comprar un refresco. Le pregunté a la encargado si tenía un empleo para mi. Me dijo que volviera al día siguiente. Empecé a encargarme de la caja registradora: dos turnos de medianoche a la semana y turnos de emergencia los otros cinco días. El jueves encontramos un apartamento de una habitación en Modesto. Era muy pequeño y la zona era muy mala, la cocina y la calefacción no funcionaban, pero teníamos un techo para los tres.

En febrero nuestro coche se estropeó. Llamé al dueño de la gasolinera para avisarle de que no iba a llegar a tiempo para mi turno. Cuando volví a casa, encontré un mensaje: habían contratado al cuñado del dueño para ocupar mi puesto. Volví a estar desempleado.

El dinero aún es escaso. Los cupones de alimentación no alcanzan para todo el mes. Para que nuestra hija tenga suficiente, mi esposa y yo no comemos durante el día. He pedido casi veinte kilos.
Hace poco me di cuenta de que recibiré mi último cheque del subsidio de desempleo a finales de este mes. Solicité otra ayuda cuando terminó mi subsidio de desempleo, pero no es suficiente para pagar nuestro pequeño apartamento.

Dedico casi treinta horas semanales a buscar trabajo. Pero no se consigue nada. Me he ofrecido para trabajar más horas y en otros horarios. Pero no se consigue nada.

Solía considerarme de clase media. Tengo alguna educación y una amplia variedad de habilidades y experiencias, pero casi cada empresa con la que he hablado me dice lo mismo: hasta que economía no mejore, no se contrata personal. Pienso en mi soledad que no volveré a trabajar… nunca se recuperará la economía.

NOTA: ¿Rodará Spielberg, esta inquietante y verídica historia de un ciudadano americano?… o estará ocupado en deleitarnos con “La Lista 2”… o con más niños y pijamas con rayas… Miserable.