¿Cómo es posible?

Legalizarán “el matrimonio infantil” en Irak con novias desde los 9 años de edad

A partir de ahora, las niñas dejarán de serlo en el nuevo Irak, tras la propuesta de un proyecto de ley recientemente presentado ante el Parlamento de Irak (8 de abril de 2016), por el cual establece los 9 años de edad (incluso antes) para que las “mujeres” se puedan casar en este país. El proyecto ya ha sido aprobado por la coalición de Gobierno en un esfuerzo por atraer el apoyo de los musulmanes chiitas para las elecciones parlamentarias que se celebrarán el 30 de abril del próximo año.

En la actualidad, las mujeres pueden casarse sin permiso de los padres a los 18 años de edad. Las adolescentes de 15 años lo pueden hacer solo con el permiso familiar. Pero el presente proyecto legal pretende que las niñas puedan casarse a los 9 años de edad sin consentimiento, y más jóvenes con permiso. Las injusticias a que se refiere son que el proyecto también pretende obligar a las mujeres a cumplir las exigencias sexuales de sus esposos, por ley.

Para el ex primer ministro de Irak, Ayad Allawi, esta ley llevaría a cometer una serie de abusos imperdonables contra la población femenina, pues a su entender: “Permite que las niñas se casen a partir de nueve años de edad, e incluso más jóvenes. Hay otras injusticias contenidas en la ley también”, denunció Ayad.

Según la activista Hanaa Edwar, esta ley “convierte a las mujeres en herramientas para el disfrute sexual”, además de que elimina todos sus derechos.

Lo lamentable de estos sucesos no es que ya se cometan en dichos países musulmanes bajo el amparo de la ley, sino que ya se observan y se ven claramente sus atisbos en Europa tras la llegada de miles de inmigrantes y solicitantes de asilo que desean hacer respetar sus leyes asiáticas en el continente europeo.

En verdad, la práctica islámica de la pedofilia proviene del profeta Mahoma, que acumuló once esposas y muchas concubinas, después de la muerte de su primera esposa Khadijah, en 619 D.E. Tras esta muerte, él acumuló once esposas y coordinó las visitas a las tiendas de sus mujeres a lo largo de sus ciclos menstruales.

En aquellos tiempos, las esposas de Mahom, así como sus amantes estaban obligadas, por la ley musulmana, a satisfacer sus necesidades sexuales en cualquier momento del día o de la noche, y el Profeta se reservaba el derecho de disfrutarlas “desde la cima de sus cabezas hasta la planta de sus pies”.

La afición por desposarse con niñas viene de lejos, como por ejemplo sucede con la esposa favorita de Mahoma: Aisha, la hija de Abu Bakr, el mejor amigo del Profeta y su más fiel seguidor. Y es que, en efecto, ni bien Mahoma posó sus ojos en Aisha, comenzó a fantasear con tener sexo con ella. Pero había un problema con esta fantasía, Aisha, en ese entonces, era un pequeña niña de cuatro o cinco años; mientras Mahoma era un hombre de mediana edad de cincuenta.

Y aún así, el Profeta no perdió tiempo en hacer realidad su fantasía. Cuando Aisha cumplió seis años, Mahoma le pidió a Abu Bakr la mano de su hija en matrimonio. Abu Bakr pensó que esa unión sería impropia, no porque Aisha fuera simplemente una pequeña, sino más bien porque él se consideraba hermano de Mahoma. El Profeta dejó rápidamente de lado esta objeción diciendo que la unión era perfectamente correcta a los ojos de Allah. Abu Bakr consintió, y Mahoma tomó a la pequeña niña como su nueva desposada.

Cuando estuvieron casados, Mahoma, en su misericordia, permitió que Aisha llevara sus juguetes, incluyendo sus muñecas, a su nueva tienda. El casamiento fue consumado cuando Aisha tuvo nueve años y el Profeta cincuenta y tres. Los tres años del período de espera no se debieron a la preocupación de Mahoma de no abusar de una niña sino, más bien, al hecho de que Aisha contrajo cierta enfermedad que provocó la pérdida de su cabello.

Para poder entender estas “nuevas costumbres” que ahora llegan de la mano del multiculturalismo, las fronteras abiertas y los papeles para todos, lo mejor será recordar las palabras del Ayatollah Khomeini, el clérigo islámico más famoso del pasado siglo XX: “Un hombre puede tener placer sexual de una niña tan joven como un bebé. Sin embargo, no debe penetrarla. Sodomizar a una niña está bien. Si un hombre penetra y daña a una niña, entonces debe ser responsable por su subsistencia toda su vida. Esta niña, sin embargo, no cuenta como una de sus cuatro esposas permanentes. El hombre no tendrá derecho a casarse con la hermana de la niña. Es mejor para una niña casarse en una época en que comenzará a menstruar en la casa de su esposo, mejor que en la casa de su padre. Un padre que case a su hija tan joven, tendrá un lugar permanente en el cielo”.