Alimentos Sorprendentes

Los higos prodigiosos

Generalmente mencionado en la Biblia como un símbolo de paz y prosperidad, el árbol del higo es tan antiguo que rastros de la fruta han sido descubiertos en sitios de excavación neolítica allá por el 5000 A.C.

Siempre se ha pensado que son originarios del Este de Asia o Egipto, sin embargo, los higos ya eran cultivados muy tempranamente en el Este Medio y Europa. Tras un período de adaptación, finalmente llegaron a Inglaterra y China a mediados de los años 1500. Y los misionarios españoles, que plantaron huertos en California a finales del siglo XIX, aún se les puede ver como crecen lustrosos y con vitalidad.

Los higos pertenecientes a la familia de la morera, si bien existen muchísimas variedades de árbol de higo. La mayoría de ellos son pequeños y florecen en climas cálidos y secos. Polinizados por una pequeña avispa, los árboles de higo nunca florecen porque las flores están en el interior, produciendo docenas, y algunas veces decenas de semillas minúsculas que le dan a los higos su textura única y crujiente.

Considerados exóticos en algunas áreas del mundo, los higos son dulces y jugosos cuando maduran. Pueden tener piel roja, amarilla o púrpura o con rayas verdes, cada una con su sabor único. Pero antes de que alcancen la madurez óptima, los higos son gomosos con “latex”. Un componente que contiene diversos y variados protectores que el higo utiliza para protegerse de las amenazas externas. Este “latex” es irritante y peligroso para la piel, por lo cual en algunos sitios se considera obligatorio que los trabajadores que manipulan su textura utilicen medidas de protección.

Los higos secos algunas veces son asados y molidos como un sustituto del café o transformados en alcohol como un licor o como saborizantes para tabaco.

Los higos son un poco perecederos y deberían ser refrigerados si no son comidos dentro de unos cuantos días. Como las manzanas, los higos hacen una excelente combinación, pero también pueden ser añadidos, ya sea pelados o sin pelar a muchas recetas. Es interesante que las semillas añaden un poco a la gomosidad satisfactoria y al sabor. Cuanto más maduros están, más nutrientes son.

Los higos contienen grandes cantidades de fibra, así como una buena fuente de varios minerales esenciales, incluyendo al magnesio, manganeso, calcio (que promueve la densidad ósea), cobre y potasio (el cual ayuda a bajar la presión sanguínea), así como vitaminas, principalmente la K y B6.

Además de conservarse por mucho más tiempo, el valor nutricional de los higos aumenta cuando son secados. Una media taza de higos frescos, por ejemplo, da mucho más calcio que media taza de leche; y así de esta manera, un solo higo seco contiene casi tanto calcio como un huevo. Ya sea fresco o seco, el higo contiene antioxidantes poderosos que neutralizan a los radicales libres y luchan contra la enfermedad.

Los higos proveen cantidades sanas de fibra dietética, la cual mantiene el sistema regulado y puede tener un efecto positivo en el control del peso corporal. De acuerdo con un estudio, las frutas con el mayor contenido de fibra incluyen a las manzanas, arándanos, higos, peras y ciruelas. Es curioso que se haya observado que ha habido una reducción considerable de hasta un 34% del riesgo de cáncer de mama entre las mujeres que consumían más fibra frutal, comparada con aquellas que comían menos.

La medicina tradicional alrededor del mundo ha hecho uso de los higos como cataplasmas en tumores, verrugas y heridas. La fruta y hojas han sido pulverizadas y se hacen gárgaras con ellas para gargantas adoloridas. Se ha descubierto que los extractos de higo e higos secos contienen ingredientes que protegen al corazón, regulan al riñón y las funciones del hígado, bajan la presión sanguínea, reducen las incidencias de degeneración macular e inhiben a algunos cánceres, específicamente cáncer de seno post menopáusico.

En algunas culturas, las hojas de higo son casi tan importantes como la fruta, no solo por lo que le añaden a la cocina de estilo mediterráneo, sino por los beneficios únicos a la salud que ofrecen. Estos incluyen su habilidad para regular los niveles de azúcar en la sangre, dado que la investigación ha mostrado que contienen propiedades que de hecho pueden reducir la cantidad de insulina necesitada por los diabéticos.

Sin embargo, es importante consumir higos con moderación porque contienen fructosa, la cual puede ser dañina en cantidades excesivas.

Los fitoquímicos naturales con propiedades citotóxicas potentes aisladas del ficus carica, así como la soja, han sido identificados en diversos estudios por tener efectos inhibitorios en la proliferación de varias líneas celulares de cáncer. En otros estudios, la variedad de higo Dottato, ha sido analizada de manera extricta y se ha comprobado que su actividad es única como potente antioxidante, así como para corregir los problemas de piel: melanoma. Las diversas informaciónes han determinado que el higo puede ser una fuente excelente de compuestos bioactivos como los fenólicos, cumarinas y ácidos grasos.

Comparados con otros alimentos, se sabe que el higo es un excelente antioxidante fenólico y nutriente, pues contiene gran parte de fibra. Los científicos han constatado que los antioxidantes del higo pueden enriquecer a las lipoproteínas en forma de plasma, protegerlas de la oxidación subsecuente, y producir un aumento significativo en la capacidad de plasma antioxidante tras cuatro horas después de su consumo.

La conclusión de los trabajos de campo indican que: 1) Los higos son densos en antioxidantes fenólicos y nutrientes, especialmente fibra. 2) Son antioxidantes potentes (cuando son comidos). 3) Los frutos secos constituyen menos de 1 por ciento de los frutos consumidos por la mayoría de los estadounidenses. 4) Los frutos secos deberían ser comidos con más frecuencia tras estos descubrimientos.

Los científicos han estudiando el efecto del “látex” del higo fresco en las líneas de células cancerígenas del estómago, y han concluido que el “latex” siempre ha actuado como una sustancia anti-cancerígena sin ningún efecto tóxico en las células normales. En otras pruebas, se ha constatado que los higos secos que han sido sumergidos en 1 ml de agua destilada por 3 meses… tras drenarse el agua, se ha descubierto que el polvo de “látex” de árbol de higo retenía con gran eficacia sus propiedades anti-cancerígenas.

A Mitrídates el Grande de Ponto (nacido en el año 134 a.C.) se le atribuye el ordenar a sus ciudadanos que comieran, por lo menos, un higo por día para ahuyentar a la enfermedad. Este pronunciamiento se mantuvo por su veracidad durante muchos siglos.

El higo es una fruta pequeña suculenta, con floraciones y semillas dentro de su carnosa piel, al tiempo que es muy nutritivo. Mientras es rico en azúcar natural, también tiene la propiedad de contener tanto calcio, fibra y antioxidantes como cualquier alimento vegetal.

Cada higo también provee la cantidad justa de nutrientes: magnesio, manganeso, calcio, cobre, potasio, vitamina K y vitamina B6. Juntos, estos compuestos tienen la capacidad de regular los niveles de azúcar sanguínea, inhibir los problemas de riñón, hígado y cáncer (específicamente el cáncer de seno postmenopáusico).También previene la degeneración macular y la presión sanguínea alta, ayudar en la pérdida de peso y proteger el corazón.

Los higos en su forma seca contienen un valor nutricional aún más grande que el fresco, haciéndolos perfectos para los nómadas antiguos o modernos.

Picados y en ensalada, con hojas de acelga o espinaca, resultan ser una receta estupenda.